LO QUE APRENDÍ DE LA VIDA

2.5 LO QUE APRENDÍ DE LA VIDA

Una descripción más detallada puede verse en el libro Polinizando mi vida.

La vida es la gran maestra. Una parte de lo que sé lo he aprendido en la infancia o en la vida. Cuando digo la vida, me refiero al entorno familiar y sus valores, a amistades y compañeros, a los Encuentros inesperados, a los viajes y cursos dados y recibidos. Otra vino de los errores, de los fracasos, de la adversidad y la soledad.  De los proyectos fallidos de la enfermedad propia y de los familiares o amigos. Ese es el background que posibilita ser lo que soy. La vida está hecha de momentos y cada uno de ellos nos brinda su mensaje. La esencia del aprendizaje no es un proceso psicológico de asimilación de conocimientos sino una actitud para crecer y progresar, transformando en saber los acontecimientos. Esa es la clave de la sabiduría: encontrar sentido a cuanto sucede. Por eso, al igual que aprendí de mis errores en la enseñanza, también he aprendido en el camino algunas cosas que quiero compartir.

A través de expresiones describo algunos de estos aprendizajes

– Cuanto más doy, más recibo.

– Reconocer es recrear.

– La pasión por enseñar lo cambia todo.

– Aprender es una actitud.

– La adversidad es una oportunidad para cambiar.

– Confía en los demás si quieres que confíen en ti.

– Infancia feliz, adulto positivo

– Aprender a vivir en la incertidumbre nos hace resilientes

– La bondad se educa

* Cuanto más doy, más recibo. Sólo quien haya vivido la experiencia pueda comprenderla. El Universo nunca falla. La generosidad en gestos, acciones, intenciones e incluso ayuda material, antes o después es compensada, recibiendo más de lo que damos. Pero no esperemos que venga de las mismas personas, sino de otras fuentes. La satisfacción de dar se acrecienta al recibir. Es algo que la ciencia actual difícilmente logrará demostrar, pero la propia experiencia confirma. Si todo está interconectado, nuestras acciones e intenciones resuenan en el Universo.

* Reconocer es recrear. Cuando reconocemos algo positivo en una persona, y tenemos credibilidad para ella, esa persona crece interiormente, se siente estimulada y motivada para avanzar en la dirección del reconocimiento. Hacemos que crea en esos potenciales o cualidades a partir de nuestra palabra. Unas veces coincidirá con su autopercepción; otras despertaremos en ella una nueva conciencia sobre sus potenciales y talentos. Por eso el rol más importante de un educador, profesional de la salud, asistente o trabajador social, es descubrir potenciales y reconocerlos. Entonces sabremos el poder de nuestra palabra. Haremos que en ese alumno o persona renazca un nuevo impulso vital. Amar tiene la virtualidad de reconocer lo bueno que hay en el otro.

* La pasión por enseñar lo cambia todo. Todo lo que se haya podido escribir sobre la formación docente, lo que se haya dicho en cursos de formación y las múltiples experiencias descritas, incluidas las más variadas teorías, técnicas y modelos queda condicionado por una pequeña afirmación: “la pasión lo cambia todo”. Cuando un maestro o profesor se siente identificado y apasionado por la enseñanza, todo lo demás viene a ser como un refuerzo a sus convicciones. La convicción y la pasión son las claves de la profesión docente porque ella es capaz de transformar en positivo cualquier circunstancia negativa. Donde hay pasión hay transformación constructiva, creativa.

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