RELATOS PARA SENTIPENSAR

5.2 RELATOS PARA SENTIPENSAR

El relato es una narración breve en la que se representan hechos, acontecimientos o sucesos en la que intervienen personajes ficticios o reales. La experiencia docente y formadora me dice que el relato, el humor y la conexión con los asistentes garantías de éxito de una charla. Una conexión que puede ser visual o proxémica. Aunque no todos tenemos facilidad para ello, lo sabemos en teoría e intentamos llevarlo a la práctica. El relato nos baja de la teoría y nos arrastra hacia lo concreto, lo experiencial, lo emocional. Nos pone en contacto con el personaje. Por eso nos gustan las películas, porque en el fondo son relatos en acción, y en tal sentido son vehículos de construcción del pensamiento y las emociones. Los relatos suelen tener una base en la realidad teniendo ser de carácter literario, histórico, testimonial o formativo. Este último es el que me interesa resaltar porque suele ir acompañado de valores humanos, sociales, medioambientales o trascendentes. El relato es el mejor vehículo para educar en actitudes, creencias y valores.

He aquí algunos relatos con sentido didáctico y formativo

El nacimiento del beso. Torre, S. (2003) Dialogando con la creatividad. Barcelona: Octaedro. Pp. 286-288.

Planeta agua. Torre, S. y Moraes M.C. (2005) Sentipensar: Málaga: Aljibe. Pp.

En el país de las letras. Torre, S. (2003) Dialogando con la creatividad. Barcelona: Octaedro. Pp. 183-186.

El quirófano, aula cooperativa (Inédito)

Diálogo onírico con Neruda. Torre, S. (2014) Aprender dialogando. Almería: Círculo Rojo. Pp. 27-28.

El festival de los sentidos. Torre, S. y Moraes, M.C. (2005) Sentipensar. Málaga: Aljibe.

 

Pueden verse los extractos de estos relatos en el libro Polinizando mi vida.

EL NACIMIENTO DEL BESO

Extracto del libro: Torre, S. (2003) Dialogando con la creatividad. Barcelona: Octaedro. Pp. 286-288.

Hace muchas,… muchísimas lunas, cuando el instinto dominaba sobre la razón y los sentimientos no eran reconocidos como tales, cuando la selección natural y la supervivencia eran los únicos dueños de la vida, cuando la fuerza era el único criterio de poder y de dominio, en fin, cuando el orden natural era la única ley que imperaba en la tierra,… apareció en el pináculo del cuerpo humano, hoy cabeza, una deslumbrante princesa llamada conciencia.

Era tal su fuerza y su dominio, era tal su belleza interior y su atractivo, era tal su poderío y superioridad respecto al mero instinto, que en cuanto se hizo mayor llegó a fascinar a todos los miembros del cuerpo y todo cuanto “tocaba” adquiría una nueva forma de ser en la mente humana. Como si de repente las cosas salieran de las tinieblas a la luz. Así apareció el tiempo, el espacio, la vida, los sentimientos, la diversidad humana,…

Pero vayamos a nuestra historia. Esta hermosa princesa llamada conciencia, no tardó mucho en adueñarse del espléndido reino que es el cuerpo. Un reino formado por dos altos y fuertes pilares acompañados de flexibles extremidades que le permitía moverse, acercarse a las cosas, tocarlas, tomarlas, moldearlas. Un tronco de tersas llanuras, de onduladas dunas de suave tacto, de pequeños contornos de poderosa energía, de manantiales de vida y cráteres lascivos… En fin, ese oasis con jardines y remansos reservados, en los que la conciencia bañaba su imaginación. Un estrecho istmo unía el tronco a esa península sobre cuyo pináculo reinaba la conciencia.


Pero había algo más sorprendente entre estos sentidos sobre los que dominaba la Conciencia. Vivían independientemente pro parejas, con funciones complementarias. Cada uno de ellos exploraba un aspecto del medio y proporcionaba información a la Conciencia. Así, la vista estaba especializada en formas, colores, volúmenes, espacios, etc. El oído interpretaba el sonido y vibraciones de todo tipo de objetos, incluso de dentro del cuerpo, como respiración y corazón, y era el encargado del tiempo y del ritmo. El olfato tenía la misión de analizar unos corpúsculos minúsculos llamadas feromonas, consideradas de gran importancia en la atracción, galanteo y seducción de los humanos, aunque pocos conocían este hecho. En suma, todos ellos eran imprescindibles para el buen funcionamiento de ese país regido por la conciencia.

Un buen día, tras el encuentro de la vista, oído y olfato de dos Consciencias, surgió un impulso mágico, una idea creativa que rompía con toda la tradición anterior, una curiosidad irresistible de saber qué había dentro.

PLANETA AGUA

Extracto del libro: Torre, S. y Moraes M.C. (2005) Sentipensar: Málaga: Aljibe. Pp.

El libro “El Agua. Guía para la educación ambiental” comienza con un relato referido al monasterio de Leyre, que dice así:

“Sus relatos les hacía sumergirse en el océano para sentirse luego como gotas de agua confundidas con otras miles de gotas. Aquel extraño personaje les transportó como en un sueño a otra dimensión espacial desde donde podían contemplar la más preciosa joya del espacio que nunca podrían imaginar. Una capa cambiante de agua gaseosa envolvía un maravilloso y bello planeta. Como en un juego esconde y descubre alternativamente distintas porciones de la superficie, casi siempre de azul radiante. “El personaje, dicen, no dejaba de maravillarnos, pero al final se despidió de nosotros diciéndonos: Estoy preocupado; las criaturas más inteligentes del planeta están utilizando irresponsablemente la base de su propia supervivencia: el agua. Muy probablemente su futuro esté en peligro. Agua. Este y no otro será el nombre que desde hoy deberéis dar a este planeta que vosotros os empeñáis en llamar Tierra”.

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